REPORTAJES
Déficit atencional del adulto:
Un trastorno poco conocido Esta alteración neuroconductual
consiste en la dificultad para prestar atención y para mantenerla por periodos
prolongados, y quienes la padecen suelen distraerse con estímulos irrelevantes.
El déficit atencional en niños se conoce desde hace
años, pero su existencia en el adulto se ignoraba hasta la década del
70, cuando se empezó a reconocer que muchos padres de menores con este problema
tenían también dificultades en mantener la atención en tareas rutinarias.
Sin embargo, un estudio de la Organización Mundial de la
Salud (OMS) realizado en 10 países revela que el 3,5% de los trabajadores
presenta este déficit, el cual los hace perder 22 días laborales al
año, respecto de quienes no lo sufren.
La doctora María Isabel Behrens, neuróloga de Clínica
Alemana, explica "el déficit atencional tiene un fuerte componente
genético y se asocia a otras patologías como el abuso de sustancias, la
ansiedad, trastornos del ánimo y otras. Los adultos con este trastorno,
generalmente, ya han desarrollado estrategias para compensar sus
dificultades".
El Síndrome de déficit atencional (SDA) es un trastorno
neuroconductual que consiste en la dificultad para prestar atención y para
mantenerla por periodos prolongados, y quienes la padecen suelen distraerse con
estímulos irrelevantes.
Las tres grandes áreas involucradas son el déficit de
atención, la hiperactividad y la impulsividad. Sin embargo, no todos los
niños con SDA son hiperquinéticos. Por ejemplo, hay muchos casos en los
que la falta de atención presente desde la infancia no se asocia a
hiperactividad sino a hipoactividad (menos actividad) y el menor tiene un mal
rendimiento escolar sin problemas de conducta, pudiendo pasar años sin
ser diagnosticado.
El déficit atencional puede ser de tres tipos: predominio
inatención, predominio hiperactividad/impulsividad o mixto. La inatención hace
que el individuo cometa errores por falta de cuidado en las tareas y que tenga
dificultades en la atención sostenida y para terminar los deberes, y no por
rebeldía. Además, estas personas olvidan y pierden cosas frecuentemente y les
cuesta organizarse.
En tanto, cuando hay predominio hiperactividad/impulsividad,
a la persona le cuesta mantenerse sentado, se mueve constantemente en su asiento
o juega con algún objeto. También habla excesivamente, tiene dificultad para
respetar turnos, contesta antes de terminar la pregunta e interrumpe
frecuentemente a otros. Esto provoca dificultades en la conducta y relaciones
sociales.
La doctora Behrens asegura que "muchos adultos con
déficit atencional han escogido profesiones en que necesitan estar en
movimiento, evitando largas horas inmóviles en un escritorio, usan agendas para
no olvidar las tareas, pero muchas veces deben lidiar con su tendencia a dejar
las cosas sin terminar, su mal manejo de los tiempos, su predisposición a
cambiar de rumbo con frecuencia y predilección por actividades
temerarias".
El tratamiento del adulto es igual al de los niños y,
en ocasiones, basta con dosis pequeñas de fármacos especializados para
lograr una buena respuesta. Sin embargo, con algunos medicamentos siempre está
el riesgo de una adicción, por lo que debe ser vigilada de cerca, ya que es un
estimulante con alta potencialidad adictiva.